Facebook e Instagram no solo destacan por su enorme aceptación social: acumulan también una reputación cuestionable que les ha valido sanciones a ambos lados del Atlántico. Una de las más resonantes llegó en 2023, cuando el regulador irlandés impuso a Meta una multa de 1 200 millones de euros, entonces la mayor sanción europea de la historia, por vulnerar, una vez más, la normativa que protege la privacidad de los ciudadanos del continente.
A lo largo de su historia —primero como Facebook y después como Meta, en un intento visible de lavar su imagen— la compañía ha hecho cuanto ha estado en su mano, incluidas prácticas ilegales, incluida la recolección de información por la vía que haga falta, para lucrarse a costa de sus usuarios: venta de datos, manipulación de opiniones, difusión de fake news o transferencia de información europea a agencias de seguridad estadounidenses.
Incluso llegó a acuñar su propia criptomoneda. Se anunció como Libra y, tras el rechazo generalizado, se rebautizó como Diem; el escepticismo ante la reputación de la empresa terminó de hundir el proyecto.
Con todo, no sería justo ignorar lo bueno. Quienes nacimos antes de 1990 habremos disfrutado de estas aplicaciones en algún momento, fascinados por la idea de conectar con amigos y familiares a miles de kilómetros. Y hay un detalle interesante a favor: Meta oculta los metadatos EXIF al subir o reenviar imágenes —la ubicación original se sustituye por códigos internos que solo la plataforma entiende—. Ojo: no significa que borre esos datos; simplemente los conserva para sí misma.
Reconocimientos aparte, el objetivo de este artículo es el de siempre en josecurity.es: mostrar la cara oculta de la tecnología profundizando en lo que suele pasarse por alto.
Así funciona el modelo de negocio de Meta
El esquema es sencillo de entender: mantener al usuario enganchado.
Cuanto más tiempo pasas en la red social, más interacciones registran los algoritmos; cuanto más interacciones, más completo resulta tu perfil de intereses; y cuanto más completo, más se pagan los espacios publicitarios. Para exprimir esa atención, el sistema prioriza el contenido que genera reacciones intensas: vídeos de gatitos o paisajes idílicos, sí, pero también mensajes incendiarios, teorías conspirativas o desinformación.
La mayoría de las veces la escalada es gradual —el clásico fenómeno pie en la puerta: primero un contenido ligero, después otro más extremista, y así hasta que quedas atrapado.
La mejor demostración la hizo Signal. La aplicación, como relató La Vanguardia, contrató anuncios en Facebook e Instagram precisamente para evidenciar la cantidad de datos que Meta recoge y pone en manos de cualquier anunciante. Diseñaron mensajes hiperespecíficos basados en combinaciones de profesión, estado civil, edad, aficiones o hasta signo del zodiaco.
Algunos ejemplos de lo que llegó a recibir la base de usuarios —primero traducidos y después tal cual los emitió la campaña—:
«Tienes este anuncio porque eres un instructor de pilates recién casado y estás loco por los dibujos animados».
Otro: «Recibiste este mensaje porque eres profesor y —aún más importante— eres Leo y estás soltero. Este anuncio utiliza tu ubicación para ver que te encuentras en Moscú. Te gusta apoyar los sketch de comedia, y este anuncio cree que eres bueno en ello».
O este último: «Recibes este anuncio porque eres médico de cabecera con un máster en historia del arte. También divorciado. Este anuncio utilizó tu ubicación para ver que estás en Londres. Tu actividad online muestra que te has metido en el boxeo y que probablemente vayas a entrenar en tu nueva moto».

Mensajes publicitarios enviados por Signal a los usuarios de Instagram. Fuente: Enrique Dans, enriquedans.com
Con solo unos pocos de los miles de datos que Facebook —junto con Instagram y WhatsApp— acumula, puede trazarse un retrato sorprendentemente preciso de cualquier persona. Signal quería dejar constancia, de forma contundente, de lo que ocurre entre bambalinas en estas RRSS «gratuitas» que te bombardean con publicidad sin explicarte qué información entregaste ni por qué te llega ese anuncio concreto. No sé si la campaña logró abrir algún ojo, pero estoy casi seguro de que ver uno de aquellos mensajes debió de sentirse como aparecer desnudo ante la pantalla.
Años después, se supo que Meta no celebró el espectáculo y terminó por cancelar la cuenta de Signal.
La moraleja es clara: todo lo que subes a Facebook o Instagram —fotos, «me gusta», comentarios o la mera geolocalización— no queda encerrado en tu círculo de amistades. Se comparte, en mayor o menor medida, con anunciantes dispuestos a pagar por esos datos.
Nunca me cansaré de repetirlo: antes de utilizar cualquier plataforma en línea conviene revisar las configuraciones por defecto, securizar la aplicación y establecer controles de privacidad sólidos.
Configuraciones pensadas para que reviertas tus ajustes
Facebook ha sido criticada durante años por sus menús confusos y por cambiar la ubicación de las opciones con cada actualización. Este ir y venir no es inocente: se trata de un dark pattern diseñado para que, con un descuido, vuelvas a la configuración que a la empresa le interesa, la que facilita el flujo de tu información personal hacia terceros.
Otro punto muy habitual: usar la cuenta de Facebook como método de inicio de sesión en aplicaciones de terceros a través de OAuth (Open Authorization, autorización abierta). Con un clic evitas crear usuario y contraseña, pero a cambio entregas permisos sobre tu perfil que amplían tu superficie de exposición.
El consejo sigue siendo simple: dedica un par de minutos a registrar una cuenta independiente para estas funciones, protege el acceso con 2FA (Two-Factor Authentication, autenticación de doble factor) y mantén separados los perfiles; a la larga, agradecerás no haber vinculado todo a la misma llave maestra.
La desinformación como altavoz
Facebook ha servido como canal de difusión de noticias falsas con consecuencias sociales y políticas gravísimas. En el marco de la llamada Primavera Árabe (2010-2012) se usó para amplificar narrativas de facciones enfrentadas; en Myanmar (2018), en Etiopía (2021) se documentó su papel en el avivamiento de la violencia étnica, o lo sucedido durante los días 30 y 31 de julio de 2026 cuando se viralizó un bulo en redes engañando a miles de jóvenes marroquíes asegurando que la frontera de Ceuta abriría sin vigilancia durante quince horas. Apoyada en vídeos antiguos, esta desinformación provocó un intento coordinado de cruce masivo (más de 70 000 personas) cuyo objetivo final era acceder a Europa, y donde hay razonables sospechas, no confirmadas, de que el reino de Marruecos, EE. UU. e Israel estuvieran detrás. El problema no es solo la velocidad de propagación, sino los algoritmos que priorizan el contenido incendiario porque retiene al usuario más tiempo.
Sumemos a todo lo anterior la insistencia con que Meta —y, en menor medida, Google— intenta revertir tus ajustes. Si desactivas el historial de ubicación, tarde o temprano te cruzarás con un aviso del tipo «Aprende más sobre tus datos de ubicación».
El objetivo real no es pedagógico: buscan que, en un momento de distracción, pulses el vínculo que reactiva la función. Una vez accedas, difícilmente volverán a recordártelo; ya han conseguido lo que querían.
Principales incidentes de privacidad
| Año | Incidente | Datos comprometidos | Impacto principal |
|---|---|---|---|
| 2010 | Open Graph expone públicamente los «me gusta» | Preferencias de millones de usuarios | Publicidad segmentada sin consentimiento |
| 2018 | Cambridge Analytica | 87 millones de perfiles | Manipulación electoral; multa de 5 000 M USD |
| 2021 | Filtración de 533 millones de cuentas | Teléfonos y emails | Incremento de spam y phishing |
| 2022 | La app Facebook Research en cuentas de menores | Tráfico completo de navegación | Retirada de las tiendas por violar políticas de Apple |
Riesgos añadidos que suelen pasar desapercibidos
- Perfiles fantasma. Aunque no tengas cuenta, es probable que Meta tenga un «perfil sombra» de ti, construido con la información que terceros ceden al sincronizar su agenda de contactos en las que muchos te tienen guardado con tu fecha de nacimiento, donde vives, el cargo, email, etc.
- Sesgos algorítmicos. La lógica de maximizar la atención puede amplificar discursos de odio o desinformación política, polarizando el debate público.
- Burbuja informativa (filter bubble). Al mostrarte solo contenido afín, la plataforma reduce tu exposición a puntos de vista divergentes, empobreciendo el diálogo democrático.
- Salud mental. Diversos estudios ligan el uso compulsivo de RRSS con ansiedad, FOMO (fear of missing out, miedo a perderse algo) y depresión, especialmente en adolescentes.
- Vulnerabilidad de menores. Los algoritmos no distinguen adecuadamente entre adultos y menores: la publicidad dirigida llega a los jóvenes sin filtros eficaces. Plataformas como Instagram están usando herramientas de IA para detectar cuando alguien miente sobre su edad, aunque la eficacia real de estas medidas sigue en debate.
Paso práctico número uno: deja el móvil
La forma más sencilla de ganar algo de privacidad es desinstalar la aplicación móvil y acceder a Facebook desde el navegador. Usa Brave, Firefox o cualquier navegador que permita extensiones de Facebook Container, y evita Chrome si puedes. Al acceder por navegador evitas el cruce de información constante entre las aplicaciones Meta instaladas en tu dispositivo.
Lista práctica para reforzar tu cuenta de Facebook
- Revisa la sección «Privacidad y seguridad» tras cada actualización mayor.
- Desactiva la localización en segundo plano; actívala solo cuando subas fotos de un viaje si de verdad quieres geolocalizarlas.
- Limita la visibilidad de tus publicaciones antiguas a «Solo amigos» o «Solo yo».
- Elimina las aplicaciones y sitios web que ya no utilices desde Configuración > Apps y sitios web.
- Descarga una copia completa de tus datos y repasa qué información conserva la plataforma.
- Revisa los permisos: deniega el acceso a tu libreta de contactos y limita el rastreo entre aplicaciones.
- Configura las etiquetas: exige aprobar cada mención o fotografía antes de que aparezca en tu perfil.
- Silencia o denuncia cualquier contenido que incite al odio, a la violencia o difunda bulos.
- Planifica periodos de desconexión: programa descansos digitales o apps que bloqueen la red social tras un tiempo límite.
- Diversifica tus fuentes de información: para no quedarte atrapado en la burbuja, sigue medios y voces con puntos de vista distintos.
Referencias
Dans, E. (2021, mayo). La genial campaña de Signal en Facebook. Blog de Enrique Dans. https://www.enriquedans.com/2021/05/la-genial-campana-de-signal-en-facebook.html
La Vanguardia (2021, 5 de mayo). Signal muestra algo de lo que Facebook sabe de cada uno. https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20210505/7429802/signal-deja-evidencia-facebook.html