Con unos 2.000 millones de usuarios activos, **WhatsApp **es la aplicación líder a nivel mundial perteneciente a la compañía Meta. Y aquí me vais a perdonar, pero a mí me gusta seguir llamándola Facebook porque —aunque la mona se vista de seda, mona se queda—.
Es decir, por mucho que le cambien el nombre a una de las empresas con peor reputación a nivel mundial, todos deberíamos tener presente que Meta sigue siendo el mismo Facebook de siempre, con sus prácticas cuestionables de toda la vida.
Veamos primero como funciona. Para utilizar WhatsApp debes autorizar que la aplicación acceda a toda tu libreta de contactos para poder enviar mensajes a otros usuarios que también la tengan instalada.
Sin embargo, aunque le hayas denegado este permiso a Instagram o Facebook (que pertenecen a la misma empresa), no podrás impedir que, de manera subrepticia y reiterada, todas estas aplicaciones intercambien datos entre sí.
Por esa razón, Instagram o Facebook tienen la capacidad de sugerirte en todo momento nuevos perfiles de contactos que tengas almacenados en el teléfono, aunque no te interesara que esas personas descubrieran tu cuenta en esa red social (como jefes, compañeros de trabajo, clientes, proveedores o exnovios).
En definitiva, ese cruce de información entre aplicaciones de la misma empresa no deja de ser una violación más a la privacidad de sus usuarios, por mucho que en las últimas políticas de uso se advierta este hecho. 👁️
¿No os ha pasado nunca? Te meten en un grupo de **WhatsApp **de la empresa y, al poco tiempo, Facebook e Instagram te empiezan a sugerir amistad de tus compañeros de trabajo; cosa que no deseabas y menos a la inversa.
Aunque mi principal recomendación sería desinstalar WhatsApp, entiendo que no todo el mundo puede hacerlo sin aislarse social y laboralmente, ya que solemos tener grupos con amigos, familiares y compañeros de trabajo.
Este es el motivo habitual por el que muchos no podemos dar ese paso hasta que el resto de nuestro entorno también lo haga. Por ese motivo, mientras ese momento llega —si es que llega—, lo mejor es securizar la aplicación lo máximo posible.
A continuación, veremos algunas recomendaciones sobre las configuraciones que deberíamos establecer:
Privacidad (Ajustes > Cuenta > Privacidad)
- Hora de últ. vez: Nadie
- Foto de perfil: Mis contactos
- Info: Nadie
- Estado: Mis contactos
- Mensajes temporales (Duración predeterminada): Depende de si te interesa conservar mensajes pasados o no. A mí, particularmente, me gusta dejarlo desactivado y luego configurarlo para cada persona o grupo de forma individual, porque la idea de que los mensajes se autodestruyan pasado un tiempo me parece fantástica.
- Grupos: Mis contactos
- Ubicación en tiempo real: Ninguno
* *
Nota adicional: Algunas personas prefieren activar los mensajes temporales de manera global para aumentar su privacidad. Sin embargo, esto puede dificultar llevar un registro de conversaciones importantes.
Lo recomendable es evaluar cada caso y ajustar la configuración en función de tus necesidades.
Seguridad (Ajustes > Cuenta > Seguridad)
- Mostrar notificaciones de seguridad: marcado. Esta opción permite recibir una alerta cuando cambie el código de seguridad de alguno de los contactos en un chat cifrado de extremo a extremo (E2EE). ¿En qué casos suele ocurrir esto?
- El otro contacto cambió de teléfono móvil. Al reinstalar WhatsApp en otro dispositivo, las claves de cifrado cambian y la aplicación nos avisa.
- El otro contacto desinstaló y volvió a instalar WhatsApp en el mismo teléfono, lo que igualmente modifica las claves.
- 🚨¡ALERTA!🚨 Al otro contacto le instalaron alguna aplicación espía y un tercero está leyendo vuestras conversaciones cifradas. En ese caso, los códigos de cifrado se modificaron automáticamente, indicando la posible presencia de software malicioso .
Verificación en dos pasos (Ajustes > Cuenta > Verificación en dos pasos)
- Habilitarla.
Comentario: La verificación en dos pasos (2FA) añade una capa adicional de seguridad para que nadie más pueda registrar tu número de teléfono sin tu autorización.
Copia de seguridad (Ajustes > Chats > Copia de seguridad)
- Guardar en Google Drive: desde que, por fin, se cifran las copias en la nube, la respuesta es sí, cosa que no podía recomendar hasta hace poco.
Este cifrado se implementó para aumentar la seguridad de las copias de seguridad de WhatsApp, permitiendo a los usuarios cifrar sus copias de seguridad de chats, lo que significa que ni WhatsApp ni Google (o Apple en el caso de iCloud) pueden acceder a ellas, al menos, teóricamente, que ya sabemos lo que pueden llegar a hacer. Desde que las copias se cifran, si estas empresas son hackeadas, los atacantes no podrán descifrar nuestras copias si dieran con ellas en los servidores de Google o Apple.
⚠️Descarga automática⚠️(Ajustes > Almacenamiento y datos)
- Descarga con datos móviles: Ningún archivo
- Descarga con Wifi: Ningún archivo
- En itinerancia de datos: Ningún archivo
Un atacante podría incrustar malware dentro de cualquier archivo de audio, imagen o documento. Si tienes activada la descarga automática, el archivo se descargará por completo sin necesidad de que hagas clic, lo que permitiría al malware ejecutarse en segundo plano y comprometer tu dispositivo.
Desactivando la descarga automática, al menos podrás decidir manualmente si deseas o no descargar un archivo potencialmente sospechoso.
🔒Consejo🔒: Si recibes un archivo multimedia de alguien que no esperas, aunque sea de un amigo o familiar, pregúntale por otro medio si te ha enviado voluntariamente ese archivo. En alguna ocasión comprobarás, si no te ha pasado ya, que su respuesta es «yo no te he mandado nada», tras confirmarte que su móvil está infectado por un malware que está enviando mensajes automáticamente a todos sus contactos para extender la infección.
La mayoría de estas recomendaciones también son aplicables a otras aplicaciones de mensajería instantánea con funcionalidades similares, aunque la ubicación de las configuraciones variará de una aplicación a otra.
Algunas plataformas, como Signal, por ejemplo, ofrecen cifrado de extremo a extremo por defecto y gestionan la privacidad de forma más transparente.
Pese a que os recomiende utilizar *Signal *o *Threema *en vez de WhatsApp, el factor social (quién usa cada aplicación) sigue siendo el principal motivo por el que muchas personas no migran a esos servicios alternativos más seguros y siguen utilizando la irrespetuosa aplicación contra tu privacidad “WhatsApp”.
Si alguna vez te has preguntado de dónde saca el beneficio una empresa que ofrece una aplicación gratuita por la que pagó más de veinte mil millones de dólares —y que, a día de hoy, sigue siendo su propiedad más preciada—, la respuesta parece evidente: violando la privacidad de sus usuarios. 👁️
Para muestra, tenemos las continuas multas y denuncias que acumula Facebook en sus diferentes aplicaciones.
Concretamente, en 2021, el Comisionado de Privacidad de Datos de Irlanda (DPC) impuso a WhatsApp una multa de 225 millones de euros por violar la normativa europea de privacidad GDPR, tras no informar debidamente a los usuarios sobre el uso de sus datos.
Es decir, que si sumamos el coste de adquisición de WhatsApp + las reiteradas multas por vulnerar la privacidad de sus usuarios, resulta una cifra astronómica para una aplicación que es gratuita.
Sin embargo, sigue siendo extremadamente rentable para Facebook (Meta), lo cual hace pensar que el verdadero valor proviene de la información que se extrae de sus usuarios. ¿O acaso hay algo que se nos escapa?
Por mucho que WhatsApp jure y perjure que, ni aunque quisiera, podría leer los mensajes E2EE, según Propublica.org, Facebook tiene contratados a más de 1.000 empleados que “leen y moderan continuamente millones de mensajes, imágenes y videos privados” de WhatsApp.
Dichos contenidos, “en principio”, serían los reportados por usuarios o marcados por inteligencia artificial.
Así, cuando alguien pulsa en *Reportar *el mensaje, el mensaje en cuestión y los cuatro anteriores del chat se descifran y envían a un moderador para su revisión.
Por tanto, si pueden hacer esto, es que queda claro que WhatsApp sí es capaz de descifrar mensajes cuando lo considera oportuno.
Además, existe otro tipo de información muy valiosa que nunca viaja cifrada y de la que se puede extraer mucha información (los **metadatos **de los mensajes).
Entre estos se incluyen nombres e imágenes de perfil de los grupos, números de teléfono, fotos de perfil, estados, nivel de batería del dispositivo, idioma, zona horaria, identificación única del móvil, operadores de red, modelo de teléfono, dirección IP, intensidad de la señal inalámbrica, sistema operativo y conocimiento de otras cuentas instaladas en el mismo teléfono (como Facebook o Instagram), junto con la fecha y hora en que se utilizaron dichas aplicaciones por última vez.
Aunque no se acceda directamente al contenido de los mensajes, el análisis de estos **metadatos **permite trazar patrones de comportamiento y vínculos entre personas, lo que resulta muy valioso para fines publicitarios y de control.
Según el informe de ProPublica, WhatsApp comparte ciertos datos privados con agencias gubernamentales de Estados Unidos, como el Departamento de Justicia.
De hecho, esta colaboración facilitó a los fiscales la construcción de un caso contra una exempleada del Departamento del Tesoro, Natalie Edwards, quien presuntamente filtró a BuzzFeed News informes bancarios confidenciales sobre transacciones sospechosas.
En fin, que con una simple búsqueda in Internet se pueden encontrar varios casos de denuncias que demuestran lo poco confiable que es esta aplicación.
De todas formas, y como curiosidad, comentar que los algoritmos criptográficos utilizados por WhatsApp para el cifrado son Curve25519, AES-256 y HMAC-SHA256, que ofrecen un alto nivel de seguridad en la capa de cifrado de extremo a extremo.
Sin embargo, las debilidades en la protección de datos personales suelen darse en aspectos que no están cubiertos por este formidable cifrado, como ya se ha comentado debido al no cifrado de los metadatos o la posibilidad de que la empresa descifre ciertos mensajes bajo determinadas circunstancias.