¡Eres la materia prima! Así se fabrica una fortuna a costa de tu privacidad

anunciante franco tirador de publicidad dirigida

¿Sabías que tus datos personales son la base de las fortunas de Google y Facebook?

Quizás todavía no sepas cómo recopilan información para campañas publicitarias y lo que esto implica para tu privacidad. ¿Estás al tanto de los riesgos?

Nadie pone en duda que Internet es un extraordinario invento que nos ofrece un sinfín de comodidades y beneficios, que bien puede ponerse a la misma altura de los grandes descubrimientos de la historia, entre los cuales debemos ya añadir herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

El origen de *Internet *se remonta a 1969, cuando el Departamento de Defensa de los Estados Unidos impulsó la creación de una red de ordenadores. Su objetivo era garantizar la resiliencia de las comunicaciones ante un posible ataque de la URSS.

Pero no tardaron mucho tiempo en descubrir su enorme potencial, expandiendo su uso rápidamente en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, siendo el ser humano como es, este gran avance trajo consigo grandes peligros.

En la actualidad, compartimos Internet con actores maliciosos que introducen *amenazas *constantes.

Entre ellos destacan mafias de cibercriminales, ciberterroristas, hacktivistas, grupos de desinformación, **pederastas **y hackers financiados por gobiernos.

Estos actores tienen distintas *motivaciones *y objetivos, pero todos representan un riesgo con el que tenemos que lidiar.

A esto se suman las *amenazas *a nuestra privacidad. Muchas *empresas *han desarrollado modelos de negocio basados en rastrear y recopilar la actividad de los usuarios.

Estos datos que recopilan con avaricia, los acaban vendiendo a terceros que los utilizarán más tarde para bombardearnos con anuncios, supuestamente adaptados a nuestros intereses. Este tipo de prácticas ha transformado nuestra información personal en un valioso producto comercial.

A simple vista, Internet parece un paraíso de servicios gratuitos.

Podemos usar redes sociales, acceder a noticias, instalar juegos y consultar información en cuestión de segundos, “todo sin pagar un céntimo”; aunque últimamente la proliferación de los servicios de pago recurrente se está disparando.

Pero que no te confundan, cuando algo es gratis “el producto eres tú”.

Cuando utilizas internet estás pagando continuamente con costes ocultos y que aunque esos costes no son en forma de dinero, te aseguro que estás pagando un precio demasiado elevado para lo que te ofrecen.

Al utilizar estos servicios “gratuitos”, pagamos con nuestros datos personales y hábitos de navegación, muchas veces sin ser conscientes de ello.

Plataformas como *Google *y *Facebook *recopilan información de múltiples fuentes sobre sus usuarios. Después, clasifican a cada persona con cientos o miles de etiquetas según sus intereses o estilo de vida.

Este proceso lo hacen a base de recopilar las búsquedas que haces en Google, los vídeos, fotos y comentarios que subes a tus redes sociales, entre otros.

De esta forma, la plataforma permite a sus **empresas anunciantes **crear campañas publicitarias altamente dirigidas, lo que yo llamo franco tiradores digitales de publicidad dirigida.

Si los usuarios, o mejor dicho, si las personas normales y corrientes, supieran cómo los clasifica Facebook, probablemente quedarían perplejos por la precisión de estas etiquetas.

En muchos casos, este nivel de detalle haría que se llevaran las manos a la cabeza, ya que la plataforma, con el paso de los años, podría llegar a conocernos casi mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos.

Perder el control sobre nuestra información más íntima y personal es algo que debería preocuparnos profundamente, pero no siempre es así.

No sé qué pensáis vosotros sobre el tema, pero yo no paro de observar como la mayoría de las personas no parece preocuparse por su privacidad en absoluto. 

 Esto es algo que las empresas saben muy bien y, por eso, se aprovechan lucrándose de nuestra indiferencia. La gente está dispuesta a sacrificar su privacidad con tal de acceder a unos cuantos servicios gratuitos.

En vista de esta indiferencia del usuario que sigue sin cambiar a día de hoy, es poco probable que empresas como *Facebook *o Google, que basan su negocio en estas deleznables prácticas, desaparezcan en un futuro cercano, ni tampoco es que yo se lo desee, aunque a veces un poquito sí.

Como dijo Enrique Dans en una entrevista que le realizó la empresa Hosteltur:

“Tú crees ser un cliente de Google porque utilizas sus herramientas, un cliente de Facebook porque te metes y compartes tu vida, pero en la práctica, no eres un cliente, ni se te trata como un cliente. En realidad, eres materia prima, eres la carne picada con la que esas compañías fabrican las hamburguesas con las que dan de comer a sus verdaderos clientes”.

¡Qué gran verdad! Con el paso del tiempo, especialmente en la última década, se ha observado la existencia de empresas que, tras años recopilando información y analizando las actividades en línea de sus usuarios con herramientas automatizadas, están en capacidad de crear perfiles con datos tan precisos como privados.

Antes de acabar el artículo me gustaría recomendarte que veas el siguiente video:* ¿Por qué me vigilan si no soy nadie? *de Marta Peirano en una conferencia en TEDx Madrid, para que te hagas una idea del abuso que sufre la sociedad actual, abusos y ataques directos a la privacidad del individuo que, poco a poco, distintos investigadores están desenmascarando y haciendo públicos para que seamos más conscientes de los riesgos que nos acechan.